Los voceros de la muerte (fuente especial)
Asumir la muerte de un amigo, un familiar, la de un amigo de un amigo, la de un conocido, deja en nosotros un dolor indescriptible y una muestra perfecta del significado de la palabra impotencia, pero con el paso del los años nuestro recuerdo mas claro será el de cuando nos dieron la noticia de la muerte de esa persona.
Marcela Ortiz Escobar
En las salas de urgencias de los hospitales se respira alcohol etílico mezclado con penas, afán y perseverancia. Esto se respira con más autenticidad cuando se es completamente ajeno a estas áreas, con una grabadora en mano buscando entre las pisadas veloces cinco minutos de atención para hablar cálidamente de cómo ellos, los médicos, comunican a los familiares la noticia del fallecimiento de su pariente.
La muerte es un acontecimiento que funciona como todo. Mientras más se pase tiempo presenciando fallecimientos, más nos acostumbramos a sus sorpresas, y no esque los médicos y enfermeras se tornen insensibles, simplemente la muerte es como todo, y no queda más remedio que sea tratada como cualquier noticia.
En esta oportunidad me dirigí a la clínica Santa Fe de Bogotá, porque como muerte es muerte en todo los seres humanos daba igual que si me metía a la Simón Bolívar, a la Cardio Infantil, o a la Country. Me dirigí a la sala de urgencias. Los celadores no se mostraron incomodos por mis peticiones y me abrieron la puerta de la sala de cirugías de urgencias. Presencie un diseño de interiores completamente fresco, claro, pero a la vez triste y estilizado, con médicos que parecían modelos con su habitual ética y entrega a su admirable trabajo. En una parte se encontraban en fila y sentados, tres médicos y muy amigablemente Santiago Rodríguez León acepto mi pequeña y experimental entrevista.
Sábado 24 de febrero de 2007
Marcela: Bueno Santiago, pues yo quisiera saber..algo que es muy interesante, sobre cosas que están entre la vida y la muerte. Me gustaría saber, ¿qué cuidados tiene usted para darle a un familiar la noticia del fallecimiento de un paciente?
Santiago: Siempre toca hacerlo con mucho tacto, toca mirar a los ojos a los familiares, ser muy claro con la noticia, pero también muy humano...entonces,..es una noticia que afecta a muchas personas y a uno también lo afecta como profesional. Se da como uno esperaría que se la dieran a uno.
Marcela: Usted que siente cuando llega a su casa después de no haber dado una sola noticia sino muchas noticias...
Santiago: Afortunadamente no me ha pasado, tener que dar muchas noticias, pero si lo apalea a uno obviamente le afecta; uno en esta profesión tiene que aprender a despegarse un poquito de eso para no deprimirse. Uno trata de hacer lo mejor con los pacientes, uno también tiene que estar en contacto con la realidad y la realidad de nosotros esque la muerte es parte de la vida.
Adicional a Santiago una enfermera también del área de urgencias de la Santa Fe la cuál se encontraba contando chismes con sus compañeras en un momento de receso, prefiere dejar las cuentas claras a los familiares.
Marcela: Liliana, que cuidado tiene un médico para darle a los familiares la noticia del fallecimiento del paciente?.
(Liliana no respondió. Intervino su compañera)
Anónima: Primero lo prepara, sobre como llego el paciente de enfermo, es decir su historial medico, y se dirige uno a la persona más indicada, o sea la más cercana al paciente, ya sea los padres, hermanos, hijos y los va uno preparando psicológicamente.
Marcela: Y ustedes se preparan psicológicamente?
Anónima: Claro que si, ya uno ve llegar el paciente y uno mira en que estado llega y uno ya sabe si sale o no sale.
Los voceros de la muerte no tienen gabanes negros ni rostros nublados, ni hablan grueso ni vienen del más allá. Son personas como cualquier otra, las cuales su labor es tratar de prevenir la muerte como un trabajo más y si ésta se sale de las manos, no queda más remedio que convertirse también en los voceros sutiles de la muerte con discursos humanos y técnicos, en tiempos de guerra, o en un medio día de sábado de febrero.
Asumir la muerte de un amigo, un familiar, la de un amigo de un amigo, la de un conocido, deja en nosotros un dolor indescriptible y una muestra perfecta del significado de la palabra impotencia, pero con el paso del los años nuestro recuerdo mas claro será el de cuando nos dieron la noticia de la muerte de esa persona.
Marcela Ortiz Escobar
En las salas de urgencias de los hospitales se respira alcohol etílico mezclado con penas, afán y perseverancia. Esto se respira con más autenticidad cuando se es completamente ajeno a estas áreas, con una grabadora en mano buscando entre las pisadas veloces cinco minutos de atención para hablar cálidamente de cómo ellos, los médicos, comunican a los familiares la noticia del fallecimiento de su pariente.
La muerte es un acontecimiento que funciona como todo. Mientras más se pase tiempo presenciando fallecimientos, más nos acostumbramos a sus sorpresas, y no esque los médicos y enfermeras se tornen insensibles, simplemente la muerte es como todo, y no queda más remedio que sea tratada como cualquier noticia.
En esta oportunidad me dirigí a la clínica Santa Fe de Bogotá, porque como muerte es muerte en todo los seres humanos daba igual que si me metía a la Simón Bolívar, a la Cardio Infantil, o a la Country. Me dirigí a la sala de urgencias. Los celadores no se mostraron incomodos por mis peticiones y me abrieron la puerta de la sala de cirugías de urgencias. Presencie un diseño de interiores completamente fresco, claro, pero a la vez triste y estilizado, con médicos que parecían modelos con su habitual ética y entrega a su admirable trabajo. En una parte se encontraban en fila y sentados, tres médicos y muy amigablemente Santiago Rodríguez León acepto mi pequeña y experimental entrevista.
Sábado 24 de febrero de 2007
Marcela: Bueno Santiago, pues yo quisiera saber..algo que es muy interesante, sobre cosas que están entre la vida y la muerte. Me gustaría saber, ¿qué cuidados tiene usted para darle a un familiar la noticia del fallecimiento de un paciente?
Santiago: Siempre toca hacerlo con mucho tacto, toca mirar a los ojos a los familiares, ser muy claro con la noticia, pero también muy humano...entonces,..es una noticia que afecta a muchas personas y a uno también lo afecta como profesional. Se da como uno esperaría que se la dieran a uno.
Marcela: Usted que siente cuando llega a su casa después de no haber dado una sola noticia sino muchas noticias...
Santiago: Afortunadamente no me ha pasado, tener que dar muchas noticias, pero si lo apalea a uno obviamente le afecta; uno en esta profesión tiene que aprender a despegarse un poquito de eso para no deprimirse. Uno trata de hacer lo mejor con los pacientes, uno también tiene que estar en contacto con la realidad y la realidad de nosotros esque la muerte es parte de la vida.
Adicional a Santiago una enfermera también del área de urgencias de la Santa Fe la cuál se encontraba contando chismes con sus compañeras en un momento de receso, prefiere dejar las cuentas claras a los familiares.
Marcela: Liliana, que cuidado tiene un médico para darle a los familiares la noticia del fallecimiento del paciente?.
(Liliana no respondió. Intervino su compañera)
Anónima: Primero lo prepara, sobre como llego el paciente de enfermo, es decir su historial medico, y se dirige uno a la persona más indicada, o sea la más cercana al paciente, ya sea los padres, hermanos, hijos y los va uno preparando psicológicamente.
Marcela: Y ustedes se preparan psicológicamente?
Anónima: Claro que si, ya uno ve llegar el paciente y uno mira en que estado llega y uno ya sabe si sale o no sale.
Los voceros de la muerte no tienen gabanes negros ni rostros nublados, ni hablan grueso ni vienen del más allá. Son personas como cualquier otra, las cuales su labor es tratar de prevenir la muerte como un trabajo más y si ésta se sale de las manos, no queda más remedio que convertirse también en los voceros sutiles de la muerte con discursos humanos y técnicos, en tiempos de guerra, o en un medio día de sábado de febrero.

No hay comentarios:
Publicar un comentario